
A veces es preciso llamar al orgullo
Y que se instale en nuestra alma de manera visible
Dejar que las palabras se ahoguen
Hasta enterrar los sentimientos, sobre todo
El dolor latente en el corazón…
A veces es mejor dejar que la voz se oculte
Y soltar las lágrimas que se bañe la tristeza
Con la hiel de la desilusión
Que los sueños se rompan
Dejando todas las cosas que nos hacen tanto mal…
A veces es mejor abstenerse a dar caricias
Contenerse a gritar cuanto puedes llegar amar
Que la tormenta te arrastre y abandone tu cuerpo
En la profundidad del mar….
La soledad no me asusta, ni la nostalgia es una amenaza
Estoy cansada, desde siempre me acompañan
Mi alma se reconstruirá en algún momento
Cambiara de manera febril
No será flexible, ni brindará las cosas que brindo ayer
Volverá a refugiarse en esta habitación oscura
De la que nunca debió salir…
Por que apesar de tantos fracasos y de las rupturas de mi ser
Un corazón no deja de existir
Mi tormento me enreda en una nube construida de hiedras
El sol se oculta, hundiéndome en el vacío
La agonía es mi único consuelo
Solo el frío me protege en este desesperado momento
Todo es tan incierto, tanta impotencia
Duele la crueldad con la que me destrozas
No te importa ver sangrar mi alma
En esta lluvia de desesperación, mientras das la vuelta y te vas
Solo quedan heridas, huellas y cicatrices
El tiempo me ayudará a buscar un nuevo comienzo
Lejos de este camino cubierto de espinas..
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